sábado, 10 de mayo de 2008

MYANMAR, UN PAIS DIFERENTE

Llegamos a Yangon en plena celebracion del Ano Nuevo budista: el Thingyan o Fiesta del Agua, que dura nada menos que cinco dias durante los cuales la gente lanza cubos de agua fria a todo incauto que se atreva a salir a la calle. En Yangon incluso han perfeccionado la tecnica al maximo, y te enchufan una manguera a presion sin ningun tipo de contemplaciones. Por la calle hay musica a todo volumen, y es una de las poquisimas ocasiones en este pais que la gente tiene cierta libertad para divertirse. En las principales avenidas de la capital montan una especie de escenarios elevados sobre el nivel de la calle, desde donde los vecinos de cada barrio rocian sin piedad a la fila de pick-ups (camionetas descubiertas) repletas de jovenes que bailan sin parar y reciben encantados los chorros de agua fria a presion. Pero como estamos en plena estacion seca, y hace un calor de muerte, se agradece!!!



La fiesta nos resulta divertida al principio, y eso que venimos de Bangkok y su Songkram (misma fiesta que tambien celebran en Tailandia, Laos y Camboya) donde ya tuvimos dos dias de empape esta vez en version pistolas de agua mas unte de harina en la cara o donde cuadre. Pero ya no mola tanto cuando intentamos movernos de Yangon y el transporte apenas funciona, no encontramos ni un restaurante abierto para comer, y los taxis duplican sus tarifas por la cara. Pero hay que tomarselo con filosofia pues ya sabemos que estamos en un pais atipico, donde la vida no es facil y no hay otra via que adaptarse a sus ritmos y formas de funcionar.

Myanmar esta gobernada por una junta militar que tiene coartados todos los derechos civiles y libertades de sus ciudadanos. El pais lleva medio siglo aislado de la comunidad internacional, y la mayor parte de la poblacion vive en unas condiciones de higiene y comodidad muy precarias. Salvo en el centro de las ciudades mas grandes, las viviendas son de bambu y paja. El agua corriente no es un lujo al alcance de todos y el suministro electrico falla constantemente, incluso en la capital. Aunque el pais es muy rico en recursos naturales (petroleo, gas natural, y piedras preciosas) obviamente la riqueza esta muy desigualmente repartida. Se dice que es el segundo productor de opio del mundo, negocio que esta en manos del gobierno. Y sus ricos bosques de madera de teca estan siendo expoliados a marchas forzadas por sus vecinos chinos, muy en buena onda con sus colegas de la junta militar.

A principios de la decada de los 90, el gobierno accedio a celebrar las primeras elecciones democraticas del pais. El partido de la oposicion gano por goleada. Como reaccionaron los militares? Poniendo bajo arresto domiciliario a la lider de la oposicion Aung San Suu Kyi, premio Nobel de la Paz, encarcelando a aquellos contrarios al regimen, y no entregando el poder. Y esta situacion sigue sin cambios hasta hoy.


Los turistas tenemos hoy en dia mas facilidades que hace unos anos para viajar por el pais, pero aun asi hay gran parte de Myanmar que no se puede visitar y donde se sospecha estan tanto los negocios ocultos del gobierno como los campos de trabajo forzados para los opositores al regimen. A la hora de solicitar el visado, ni se te ocurra decir que eres periodista pues ya te puedes ir olvidando de que te permitan entrar en el pais. Todo esto ha motivado que desde hace unos cinco anos la comunidad internacional haya impuesto duras sanciones economicas a Myanmar. No existen los bancos, el cambio de divisas solo funciona en el mercado negro, y es el primer pais donde no hemos encontrado todas las marcas multinacionales del primer mundo (aunque si quieres conseguir una Coca-Cola, no hay problema si estas dispuesto a pagar su precio de contrabando). Aunque mejor dicho, empresas como la "Total" francesa, o la "Unocal" americana no han tenido ningun problema etico para seguir con sus explotaciones petroliferas. Vaya mundo!!

Por todo esto, en Myanmar es como si el tiempo se hubiese detenido. Las vestimentas al estilo occidental no son tan habituales como en otras partes de Asia, y todos los hombres visten el tradicional "longy", una especie de pareo de colores oscuros a rayas. Las mujeres y ninos utilizan el maquillaje nacional "thanaka", una pasta amarilla que se obtiene triturando la corteza del arbol del mismo nombre y que se esparcen por la cara y brazos como maquillaje y protector solar. Algunos se aplican el thanaka con muy poco gusto y dandoles un aspecto un poco fiero, pero otros lo hacen con mas arte y una vez que te acostumbras a verlo incluso resulta favorecedor. Tienen una costumbre de lo mas desagradable que consiste en masticar una pasta hecha con tabaco y semillas y envuelta en unas hojas verdes, que se acaba transformando en un liquido rojo asqueroso que les tine toda la boca y los dientes, y que escupen por todas partes. Esto lo hacen solo los hombres, y tambien alguna amama despistada, aunque las mujeres en general se dan mas a fumar unos puritos tipicos de alli.




El principal atractivo de Yangon es la Shwedagon Paya, la pagoda mas emblematica y el lugar mas sagrado del pais. Su estupa dorada se eleva 98 metros sobre su base, y puede verse desde toda la ciudad. Por la noche, cuando la mayor parte de Yangon esta sumida en la oscuridad (por aquello de los cortes de luz habituales) la estupa se mantiene bien iluminada y brilla como un espejismo en la distancia. Resulta chocante este derroche en un edificio religioso cuando la ciudad a su alrededor se encuentra bastante abandonada, y los bonitos edificios de la epoca colonial britanica son casi irreconocibles por el nulo mantenimiento. Pero en Myanmar la poblacion reverencia la fe budista, las pagodas, y a los monjes.

De hecho, una pagoda es nuestro primer destino en esta ruta por Myanmar. Despues de tres dias "atascados" en Yangon nos dirigimos hacia Kyaiktiyo y su famosa Roca Dorada. Esta solo a 120 kms al este de Yangon pero nos cuesta 6 horas llegar en un autobus totalmente destartalado. Ya nos daremos cuenta que despues de todo no estaba tan mal!!! La Golden Rock es una gran roca cubierta de pan de oro (finisimas laminas de oro) que alberga una pequena estupa en la parte superior. Lo curioso es que esta mole esta al borde de un precipicio y se mantiene en un equilibrio que parece imposible. Segun la leyenda, un pelo de Buda colocado estrategicamente en su base es lo que hace que se mantenga en esta curiosa posicion. Esta en lo alto de una colina y para llegar hasta ella nos acercan en camion la mayor parte del trayecto, apinados con otros 58 peregrinos. Pero desde el parking todavia quedan 45 minutos de subida a buen paso. Aqui nos pegamos la gran sudada, pues el sol casca de lo lindo y la temperatura no baja de 40 grados. Pero el esfuerzo tiene su recompensa al llegar a la explanada donde se congregan los fieles para adorar a la Roca. Se respira cierta espiritualidad, y los monjes con sus tunicas rojas ponen la nota de color. Solo los hombres tienen el privilegio de tocar la Roca y por tanto los unicos que siguen anadiendo capa tras capa mas pan de oro a go go.


Moverse por Myanmar no es facil, y requiere muuuuucha paciencia y no poco aguante fisico. Para ir desde la Roca Dorada hasta el lago Inle, en el centro del pais, nos cuesta dos dias de viaje. La primera etapa la hacemos metidos 17 horas en un bus que hasta nuestros abuelos considerarian anticuado. Es un milagro que aguante, y que el unico contratiempo haya sido un pinchazo. Y es que las carreteras son puros caminos de cabras, asi que con tanto bote y traqueteo llegamos con el cuerpo un tanto magullado. Pero la cosa todavia puede ir a peor, y de hecho va! La segunda etapa toca hacerla en una camioneta pick-up (es la blanca de la foto) metidos como sardinas en lata con otros 20 pasajeros e innumerables bultos de equipaje, chupando polvo y las piernas encogidas casi hasta la barbilla. Ocho horas en esta posicion nos terminan de rematar y llegamos al lago Inle fisica y moralmente tocados. A parte de las incomodidades del viaje, nos hemos encontrado con la peor cara del pais: la gente que controla los medios de transporte son una chusma de mucho cuidado. Para los turistas hay una doble tarifa, y a pesar de estar pagando hasta tres veces mas que los locales, siempre acabamos sentados en el peor sitio. Lo del regateo en este pais no funciona, discuten el precio en tus narices y sin disimular su alegria por la sobrada que se estan pegando contigo. A pesar de todo, sigue siendo un pais barato para el extranjero, pero la calidad de lo que ofrecen no puede ni compararse con otros paises vecinos, asi que es dificil quitarse de la cabeza que se estan aprovechando de ti.


Pero en el lago Inle nuestras sensaciones cambian de repente. Encontramos un hotelito acogedor en Nyaungshwe, a orillas del lago, con unos duenos extraordinarios. Y coincidimos con otros viajeros dispuestos a compartir sus experiencias. El propio lago es una sitio especial, donde la vida transcurre al mismo ritmo sosegado de decadas pasadas. Dormimos de cine, pues es la primera noche desde que llegamos a Myanmar que nos hemos sentido bienvenidos. Todavia tenemos el culo resentido, pero despues de un desayuno estupendo (hasta tortilla de patatas nos preparan!!! muy rica por cierto) nos animamos a alquilar unas bicis y recorrer las aldeas de alrededor. Es impactante ver las condiciones en que vive la gente: chozas de paja sin agua corriente ni electricidad, lo justo para comer y vestir. La gasolina es un lujo que no pueden permitirse, asi que la inmensa mayoria se desplazan andando o en bici. La gente nos mira con cierta reserva, pero al acercarnos a ellos no hacemos mas que encontrar sonrisas.


Los siguientes dos dias los repartimos entre un recorrido en barco por los pueblecitos que rodean el lago, y un trekking por las aldeas perdidas en las montanas de los alrededores. Ver de cerca la vida de esta gente nos llena muchisimo mas que la mas majestuosa de las pagodas. El paseo en barco por el lago Inle es una gozada. Las aldeas de sus orillas estan construidas sobre pilares que se hunden en el agua. Los pescadores de la zona tienen una peculiar forma de remar: se colocan en la popa de sus barcas en equilibrio sobre una pierna y con la otra rodean el remo que utilizan para impulsarse. El lago esta lleno de vida: pagodas, monasterios, talleres de artesanos y mercados flotantes. El principal sustento es la pesca y los cultivos de arroz y tomates sobre jardines flotantes. Esta es una zona donde abundan las tribus de minorias etnicas, como las famosas mujeres jirafa que flipaban cuando les ensenamos en la pantalla de la camara las fotos que les hemos sacado.


El dia del trekking tambien nos deja muy buen sabor de boca. Nuestro guia, Sain Ngu, empieza a despotricar del gobierno y a contarnos en detalle las penurias de la gente en cuanto estamos en el monte, donde no hay oidos indiscretos. Solo con que la mitad de lo que nos cuenta sea cierto, ya es tremendo. Hacemos un recorrido de diez horas por el monte, cruzandonos con una viejita que baja al pueblo cargada con un cesto a la espalda lleno de bananitos para vender, mas alla nos encontramos con una mujer que busca entre la maleza una especie de patatas silvestres que sirven para completar la escasa dieta en estas aldeas dispersas, una cuadrilla de ninos se dan un chapuzon entre juegos y risas, mientras unos metros mas alla unos aldeanos desbrozan un campo para prepararlo para la siguiente siembra. Y asi todo el recorrido. Paramos a tomar un te en una aldea y la maestra del pueblo nos acoge en su casa. Ella no habla ingles, asi que a traves de Sain Ngu que hace de interprete nos hace un monton de preguntas sobre como es la vida en Europa y nuestro viaje por Myanmar. Mas adelante, comemos en un pequeno monasterio en otra aldea, sin que los curiosos ninos-monje (ninguno tendra mas de 18 anos) nos quiten los ojos de encima. Llegamos de vuelta a Nyaungshwe cuando ya cae la tarde, cansados pero con maravillosos recuerdos de una caminata que no olvidaremos.

Dejamos el lago Inle y sus paisajes de postal no sin cierta pena. Pero hay que darle una oportunidad al resto del pais. Cuando llegamos a Mandalay, la segunda ciudad mas importante de Myanmar, nos damos cuenta de que las grandes ciudades birmanas no son precisamente muy atractivas. En vez de pagarle 10 US$ al gobierno por la entrada al Palacio Real y otros monumentos, preferimos invertir la pasta en un pequeno "acto de rebeldia". Junto con Alon, un amigo israelita con quien compartimos excursiones en Inle y que hemos vuelto a encontar en Mandalay, asistimos a la funcion de los Moustache Brothers. Son unos comicos locales muy famosos en todo el pais. Gracias a sus chistes contra el gobierno han estado varias veces en la carcel y tienen prohibido actuar en publico. Ningun birmano tiene permitido verles actuar, pero ellos siguen haciendo su funcion en ingles en el patio de su propia casa. Su unico publico suele ser un punado de turistas. El escenario son unas cuantas maderas de palets viejos, forradas con una moqueta mas vieja todavia. Nos sentamos en unas sillas de plastico a un metro de los humoristas. El attrezzo lo componen un viejo microfono malsonante y unos cuantes carteles de madera pintados a mano. El espectaculo, un tanto rocambolesco, combina chistes contra el gobierno militar con danzas tradicionales. Pero esto es Myanmar en esencia pura!!!


Las ruinas de Mingun, a donde se llega en barco desde Mandalay, merecen la pena y debe ser un destino habitual de los tours organizados porque todos los vendedores saben chapurrear algo de castellano. Aqui esta una de las pagodas mas curiosas de Myanmar: la Hsinbyume Paya, que es como un pastel de bodas gigante porque tiene forma circular y esta construida en siete terrazas decrecientes, con remates ondulados y totalmente encalada de blanco. Pero aunque la pagoda es muy bonita, nos quedamos con el recorrido en barco hasta alli, que nos asoma a la vida en las orillas del rio Ayeyarwady, el mas importante del pais.

Y tras Mandalay, el plato fuerte de Myanmar: las ruinas de Bagan. Este sitio es el sueno de todo arqueologo: una llanura de 42 km cuadrados, por la que se dispersan mas de 2.000 templos de los siglos IX al XIV. Llego a haber el doble, pero el paso del tiempo y los terremotos se han cobrado su precio. Aqui nos pasamos cuatro dias haciendo de Indiana Jones, solo que hemos cambiado el latigo por un par de bicicletas. Los primeros dias te abrasan los vendedores de pinturas y piedras preciosas (como para comprar rubis estamos nosostros!!!!) pero luego ya solo vienen a dar conversacion. Aqui todo el mundo se sabe la plantilla del Madrid y el Barca, aunque son hinchas del Manchester y el Arsenal (despues de todo, parece que no tienen totalmente superada su etapa colonial!!!).

Este sitio nos parece espectacular. Nos levantamos temprano para intentar evitar el calor, cosa que no es facil. Asi hemos coincidido con los monjes que salen de buena manana a hacer sus rondas de limosna. Aunque en Myanmar a nadie le sobra nada, nunca falta algo para dar a los monjes que viven de la caridad, y no son pocos ya que la tradicion marca que todo hombre se vista los habitos al menos dos veces en su vida (una entre los 10-20 anos, y otra pasados los 20). En este tiempo, viven en los monasterios apartados de sus familias, dedicados al estudio de las ensenanzas budistas y a la meditacion. Las mujeres tambien pueden ejercer de monjas, pero la tradicion no es tan fuerte como para los chicos, ni se considera tan prestigioso. Van vestidas con unas tunicas rosas muy monas ellas! y llevan la cabeza rapada al cero como los monjes. Recorrer las ruinas de Bagan es toda una experiencia. Los caminos sin asfaltar y llenos de arena nos conducen a hermosos templos, algunos de los cuales estan adornados con frescos antiquisimo y de increible belleza, con ilustraciones sobre todo referidas a la vida de Buda y sus ensenanzas. Es una pena que por falta de medios para mantenerlo y protegerlo, todo este patrimonio se este perdiendo.

domingo, 13 de abril de 2008

CHINA, ESE GIGANTE DESPIERTO

Llegamos a China casi sin haber mirado que hacer, ya que aqui nos juntamos con Raquel, la hermana de Ines, que aprovechando sus vacaciones de Semana Santa se nos une en esta parte del viaje. Ella se ha encargado de programar un tour al detalle por lo mas significativo de este inmenso pais. Nada mas llegar a Beijing, nos juntamos con Raquel en la planta que Fagor tiene en la ciudad, que es donde ella trabaja a temporadas. Nos ensena la fabrica y aqui conocemos a George, Tony, y compania, que son sus companeros chinos de trabajo (les encanta ponerse nombres ingleses!!), y son todos encantadores.

Pasamos un par de dias en Beijing admirando la belleza del Palacio de Verano y la imponente plaza de Tianamen. Tambien nos damos una vuelta por algun hutong, barrios antiguos a los que les quedan los dias contados ya que China esta modernizandose a pasos agigantados y estan demoliendo todo lo que huela a viejo. Tambien quedamos un par de veces para cenar con Izarra, una amiga de Raquel que se ha aventurado a pasar una temporada en China y aprender el dificilisimo mandarin. Que valiente, animo!! Por cierto, que despues de probar la autentica cocina china, tan rica y variada, volver a los restaurantes chinos de casa ya no sera lo mismo.

Aunque venimos avisados, no deja de sorprendernos ver en vivo y en directo que los chinos tienen un concepto de comportarse en publico radicalmente diferente al nuestro: escupen ruidosamente en el suelo, se te quedan mirando descaradamente, no respetan el espacio fisico del de al lado, y se saltan todas las colas sin inmutarse, metiendo el codo si hace falta. Pero aqui nada de esto se interpreta como de mala educacion, asi que toca cambiar el chip y ser tolerante ya que de lo contrario te llevas muy malos ratos. Y encima esto nos pilla despues de Japon, asi que pasamos de blanco a negro en un segundo.

Comenzamos la ruta tomando un tren nocturno a Pingyao. Las literas estan bastante bien, y el unico companero de compartimento es un local que no habla mucho, por lo que despues de degustar un poco de chorizo iberico riquisimo que nos ha traido Raquel de casa, nos quedamos dormidos en seguida. A las cuatro de la manana nos despierta la revisora y nos dice algo en chino. No entendemos nada, y como estamos durmiendo tan a gusto y todavia falta mas de una hora para la que nosotros creemos que es la hora de llegada a Pingyao, nos hacemos los suecos y seguimos roncando. A los cinco minutos vuelve la revisora y se lleva las manos a la cabeza cuando nos encuentra a los tres todavia en la cama. Empieza a hablar atropelladamente y muy nerviosa, y en ese momento se para el tren. Estamos en Pingyao. Tenemos un minuto para cambiarnos el pijama, coger el equipaje y salir pitando, porque el tren sigue su recorrido y no espera. Bajamos de un salto al anden, y al poco rato nos damos cuenta que le hemos dejado de regalo al maquinista la mitad del pijama de Benat. Aunque es de madrugada, el hostel (albergue juvenil) donde vamos a dormir se encarga de enviar a alguien para recogernos en la estacion. Nos acomodan rapidamente en nuestra habitacion, y en pocos minutos estamos otra vez planchando la oreja. No esta mal la eficiencia china!

Pingayo es un pueblo amurallado muy antiguo que llego a ser un centro comercial y financiero muy importante en la epoca imperial. Aqui se crearon los primeros bancos chinos. Conserva perfectamente la arquitectura de las antiguas casas de comerciantes y banqueros. El hostel donde dormimos es una de ellas, y es tan bonita que casi todos los turistas que pasan enfrente no siguen de largo sin entrar o sin sacar alguna foto. Pasear por este pueblo es una gozada, es como viajar atras en el tiempo. A pesar de estas abarrotado de turistas chinos, los dias que nos quedamos los disfrutamos al maximo paseando y curioseando entre las callejuelas.

Seguimos la marcha tomando un autobus hasta Taiyuan, la capital de la provincia, donde esta el aeropuerto desde donde volamos a la famosisima Xi'an. El trayecto, apretujados en el asiento trasero de un autobus en el que no cabe ni un alfiler y en el que somos los unicos occidentales, nos sirve para ver la cara sucia de esta region minera de China, con los pueblos destartalados llenos de polvo y suciedad en los que no se aprecia ningun tipo de bienestar.

Xi'an es la mas importante de las antiguas capitales imperiales chinas. Aunque de antiguo solo conserva las murallas y dos torres (la del Tambor y la de la Campana). Esta llena de vida, tiene zonas muy modernas y otras que guardan un encanto unico como el barrio musulman, lleno de comercio y un trajin impresionante. Mientras paseamos, hay gente que nos pide permiso para sacarnos fotos y nos miran con bastante curiosidad.

A pocos kilometros de la ciudad estan los famosos Guerreros de Terracota. Se han encontrado unas 8000 estatuas de guerreros y caballos, a tamano real, y todas ellas diferente entre si en su pose, su armadura, su tocado, y los ragos de sus caras. Parece ser que los artesanos que las moldearon se usaron a si mismos como modelo. Muchas estan restauradas, pero otras muchas estan en diferentes estados de conservacion y tienen si cabe aun mas encanto. Impresionan por su numero, por la expresividad de algunas de ellas, y tambien por el hecho de que tienen mas de 2200 anos de antiguedad!! Se cree que aun pueden quedar un numero desconocido de guerreros por desenterrar en los alrededores todavia sin excavar. Y tambien es impresionante su historia: estos guerreros fueron construidos por orden del emperador Qin Shi Huang para defender su mausoleo. Qin Shi Huang es uno de los emperadores miticos de la historia china, tanto por su tirania como por sus hazanas: fue el unificador del imperio, y ademas de los guerreros de terracota tambien fue el responsable de dar a la Gran Muralla china su forma definitiva que ha llegado hasta nuestros dias. La idea inicial del emperador fue que su tumba estuviese guardada por miles de soldados enterrados vivos. Algun ministro mas cabal le hizo cambiar de idea por una opcion mas humana: usar reproducciones de terracota en vez de soldados de carne y hueso. La tumba del emperador se encuentra a unos dos kilometros de donde se ha descubierto el ejercito de guerreros, dentro de una colina artificial que se dice tardaron 35 anos en terminar y en la que trabajaron 700.000 artesanos. Estos sufridos trabajadores fueron asesinados al concluir la obra, para no desvelar los secretos de las trampas que la custodian al mas puro estilo Indiana Jones. Tal es asi, que 2200 anos despues, y a pesar de ser conocida su localizacion exacta, nadie ha conseguido entrar en su interior. Todo un personaje este Qin Shi Huang!!!

Volamos a Guilin, dando un salto hasta el sur de China. Esta zona es muy conocida por su paisaje unico de curiosas formaciones carsticas en forma de picachos muy empinados, y salpicados de arboles. En la ciudad hay unos cuantos de estos penascos a los que se puede subir por unas serpenteantes escaleras, y aunque el tiempo no nos acompana y la niebla impide disfrutar de las panoramicas, ya se ve que en un dia despejado esto es realmente espectacular. Una excursion tipica es bajar en barco por el rio Li el tramo que une Guilin con Yangshuo: la ruta escenica mas famosa de China. Esperamos dia y medio a ver si el tiempo mejora, pero como la prevision es que vaya a peor nos decidimos por la alternativa de ir hasta Yangshuo, que tiene en sus alrededores uno de los paisajes mas bellos que hemos visto ahora en todo el viaje. Alquilamos unas bicis y silbando la melodia de "Verano Azul", pedaleamos a la rueda de unas turistas chinas que nos van marcando el camino hasta las afueras y nos perdemos por las aldeas de la ribera del rio. Ha escampado un poco y hasta el sol brilla a ratos. El camino esta salpicado de cultivos y podemos ver como trabajan la tierra con bueyes y herramientas de lo mas rudimentarias. Se palpa que la gente es muy pobre en esta zona rural, pero aun asi todo el mundo nos sonrie y nos saluda. La carretera sin asfaltar y llena de barro, que sigue el curso del rio, nos encamina entre los majestuosos penascos y aldeas en que la gente del campo trabaja duro ajenos a la belleza que les rodea. Pero para nosotros es una belleza que nunca olvidaremos y nos vamos con la pena de no tener mas tiempo para disfrutarla.
Hangzhou es nuestro siguiente destino, una ciudad moderna y aunque quiza no de las mas grandes de China, si es una de las mas limpias y ordenadas que hemos visitado. Por fin hace un tiempo esplendido, y lo aprovechamos paseando por el bello y famoso "Lago del Oeste" que esta en el corazon de la propia ciudad. Pasear por este gran lago, lleno de tranquilos jardines y elegantes puentes es una gozada, el plan perfecto para un tranquilo fin de semana. Vemos a los chinos que abarrotan el parque hacer una vida muy familiar, pasear, jugar con los ninos, volar cometas, alquilar barquitos para navegar por el lago, o hacer ejercicio al aire libre. La verdad es que el parque es muy chulo, y la vida que hay en el lo hace aun mas interesante a nuestros ojos.

De Hangzhou vamos a Suzhou, un pueblo "pequeno" de 6 millones de habitantes que tiene una zona antigua de canales salpicada de casas antiguas y farolillos rojos, con puesto ambulantes de comida por las esquinas. Otra vez, un decorado que nos transporta en el tiempo. De Suzhou en tren a Shanghai, una ciudad que a pesar de tener vistosos edificios modernos de toda clase y forma, alberga tambien ese olor y caracter de las ciudades muy trajinadas. Lo mas interesante ha sido recorrer uno de sus hutongs (barrios antiguos), lleno de casas destartaladas y puestos de comida a pie de calle que practicamente no dejan sitio a los peatones. Los menus que ofrecen son de lo mas variado y extrano para nuestra vision occidental.

Dos semanas despues de haber salido de alli, la vuelta a Beijing la hacemos en tren nocturno. El problema es que aun comprando el billete con tres dias de antelacion, ya no quedan plazas en los vagones litera. Asi que no tenemos mas remedio que comprar billetes de asiento, pues Raquel tiene un vuelo que coger. El tren sale de Shanghai a las ocho de la tarde, y no llega a Beijing hasta pasadas las nueve de la manana, asi que tenemos mas de trece horas de viaje por delante. Este acaba siendo una pequena pesadilla, pero la unica experiencia no agradable de toda nuestra estancia en China. Para empezar, todos los vagones van a tope y no solo los asientos estan ocupados, sino que incluso hay gente que se pasa las trece horas de pie en los pasillos, o doblados de mala manera en algun rincon que no este ocupado ya por equipajes. Asi que no hay sitio ni para estirar las piernas, y los viajes al bano (solo cuando son absolutamente inevitables) se convierten en una carrera de obstaculos. Para seguir empeorando el panorama, la gente no para de hablar en absolutamente ningun momento durante la noche, madre mia!! parece que tienen pilas alcalinas, y ademas se gastan un volumen bastante subido de tono. Cuando no estan hablando se ponen a dar buena cuenta de sus tentempies, que no tienen ningun problema en masticar y sorber ruidosamente en tu oido. Si les miras con ojos asesinos, ellos ni se inmutan. Asi que pasamos una noche medio en blanco y llegamos a Beijing por la manana hechos unos zorros.

Pero en vez de irnos a la cama nos cargamos de cafeina despues de una buena ducha, y nos vamos a dar una vuelta al famoso Mercado de la Seda. Es genial ir de tiendas cuando sabes que no vas a comprar nada, porque todas las estrategias de regateo te las tomas a broma, y acaba siendo muy divertido. Las dependientas, mas listas que el hambre, te saludan en castellano incluso antes de que abras la boca: hola guap@, mira, mira, barato!!!

Por desgracia, a Raquel se le acaban las vacaciones y se tiene que volver a casa. Nos despedimos con gran pena, ya que lo hemos pasado muy bien y nos hemos acostumbrado a ser tres!! Raquel se va, pero nosotros aun nos quedamos unos dias mas en los que visitamos el hermoso Templo del Cielo, el mausoleo de Mao donde se expone su momia embalsamada e iluminada con una luz naranja fluorescente que le hace parecer un autentico marciano, y como no la Gran Muralla china.

En la Gran Muralla hacemos un recorrido de 4 horas y 10 km, desde Jinshanling hasta Simatai, por el que dicen que es uno de los tramos mas bonitos de sus 6.400 kilometros totales. Hay partes bien conservadas, otras totalmente en ruinas, y tambien zonas restauradas. Todas ellas son una delicia de recorrer, con sus subidas y bajadas tan pronunciadas que en algunos sitios parece que vas a caer al vacio. Es increible como se las ingeniaron para construir la muralla que sube y baja sin piedad por las crestas de las montanas. Toda una obra de ingenieria!! Es uno de esos sitios que sin importar cuantas veces hayas visto en fotos no deja de impresionar.






La ultima noche en Beijing la aprovechamos para saldar un pequeno asunto pendiente: hincarle el diente a unos escorpiones crujientes, y probar los pinchos de serpiente a la parrilla. Nos resultan hasta ricos. Ummmm!!!!



Terminamos pasando por Hong-Kong, el puerto de Asia, un hibrido anglo-chino que sigue pareciendo un pais independiente en si mismo. No le falta encanto a su amalgama de gentes y culturas. Tiene un aire ingles en muchas cosas, pero 4000 anos de pasado chino se asoman tambien por todas sus esquinas. Al lado del mas imponente rascacielos de oficinas te das de morros con una tienda especializada en serpientes vivas. Encajonado entre moles de edificios modernos, estan templos de tiempos imperiales pasados, donde te leen la mano y te cuentan tu fortuna (el Man Mo Temple es un buen ejemplo). En ninguna otra ciudad hemos palpado como aqui el olor del negocio y del dinero.

Venimos predispuestos a que Asia nos sorprenda, pero de China hay que reconocer que no esperabamos gran cosa por la mala fama que tiene entre los viajeros que se quejan de lo desagradable de sus gentes, y de la dificultad de moverse y hacerse entender. Nosotros debemos de haber estado en otra China, porque dejando de lado esas costumbre suyas que nos chocan como de mala educacion por la diferencia cultural, en el resto nos hemos sentido excelentemente tratados y nos han ayudado en todo momento. En multitud de ocasiones al preguntar direcciones nos han acompanado personalmente, al intentar comprar billetes nos han hecho de traductores en la misma ventanilla de la estacion, nos han escrito frases en chino para poder entendernos con taxistas y autobuseros, e incluso han llegado a llamar por telefono para hacernos un favor siempre de forma espontanea y nunca esperando nada a cambio. Se ve que estan deseosos de recibir visitantes, y darse a conocer. Estan puliendo sus maneras a toda velocidad, casi tan rapido como construyen nuevas ciudades, aeropuertos, y autopistas. Los Juegos Olimpicos de este verano son su gran motivacion, y se les ve llenos de ilusion ante el reto. Sabemos que el gobierno chino es muy duro y restrictivo, y de hecho no hemos podido actualizar el blog hasta ahora ya que este tipo de paginas estan restringidas en China. Pero respecto a su gente solo tenemos buenas palabras.

China es el pais mas habitado del mundo. Si en nuestro recorrido por los USA aprendimos una nueva dimension de la palabra "grande", en China hemos aprendido una nueva dimension de la palabra "muchos". Cualquier desplazamiento, en cualquier medio de transporte, es toda una odisea ya que riadas de chinos se mueven constantemente para todos los sitios. Y en las ciudades, a cualquier hora y en cualquier sitio, hay siempre muuuuuucha gente por la calle.

No queremos terminar este capitulo sin agradecer a Izarra, Jesus y Javier su acogida y ayuda logistica con esos kilos de equipaje de mas que hemos ido acumulando.

Eskerrikasko y a seguir disfrutando en el Imperio del Centro!!!

viernes, 11 de abril de 2008

HACIA EL SOL NACIENTE

Aterrizamos en Tokyo alrededor de las siete de la manana con el cuerpo triste, en parte por la marcha de Bali, y en parte por el vuelo nocturno. Pero mas nos vale espabilarnos pues el primer reto ya se nos presenta al ir a coger el metro al centro: nos encontramos con un plano enorme, con un monton de lineas diferentes, y todos los nombres de las estaciones en japones. Al final, descubrimos una tecla milagrosa en las maquinas expendedoras de billetes: "english", que por lo menos traduce la informacion minima para poder comprar un billete. La gente a la que preguntamos intenta ayudarnos, pero otra gran sorpresa es descubrir que encontrar aqui a alguien que hable un poco de ingles es mas o menos como que te toque la loteria.

En cuanto pisamos la calle empiezan las nuevas sensaciones. Hace mucho frio, y desde los tiempos de la furgoneta por los parques nacionales del oeste americano, ya nos habiamos desacostumbrado. La gente no sonrie, y despues de tres semanas en Bali este se habia convertido en un gesto rutinario. El suelo esta inmaculado, algo que en principio no deberia sorprender tratandose de Japon, pero aun asi no deja de asombrarnos ya que apenas hay papeleras y no se ven barrenderos - conclusion: todo esta tan limpio por la sencilla razon de que los nipones no manchan nada, no generan ninguna basura por la calle.

Llegamos al albergue en el que hemos hecho reserva, y ocurre que en este pais todos los albergues tienen unas normas especiales diferentes al resto del mundo: registro de entrada solo unas horas limitadas por la tarde-noche, hora limite de vuelta por la noche pues cierran las puertas, no poder estar en el albergue la mayor parte del dia por tener una horas reservadas para limpieza (generalmente, de 10 de la manana a 5 de la tarde), y tener que descalzarse siempre a la entrada ya que dentro solo estan permitidas las zapatillas de casa que ellos te proporcionan amablemente.


Japon goza de fama de pais caro, pero pensamos que de forma inmerecida. Si es verdad que el transporte de largo recorrido lo es, pero todo lo demas esta a los mismos niveles que en casa, e incluso comer rico y con fundamento es mas barato.

A todas las particularidades de Japon nos acostumbramos enseguida, y a pesar del poco contacto que podemos tener con la gente por la barrera del idioma y su cultura tan introspectiva, tambien aqui nos encontramos muy a gusto y el viaje adquiere un sabor de aventura que es tan extrano de lograr en un pais del primer mundo. El topico de que en Japon conviven modernidad y tradicion de forma mucho mas evidente que en otros lugares del mundo, es totalmente cierto. Es imposible no darse cuenta de la devocion que tienen hacia los detalles, la importancia que dan a las pequenas cosas, y el guardar las formas. Su manera de comportarse dista mucho de la nuestra y son para nuestros estandares extremadamente educados: hacen reverencias cuando se despiden o se saludan, cuando te dan las vueltas en un restaurante, cuando das las gracias a alguien por la calle por haberte ayudado con una direccion, y en general casi en cualquier situacion. Todo esto le da un encanto muy especial a este pais.

Es cierto que aqui la gente trabaja sin descanso y que dedican la mayor parte de su vida al trabajo. Pero a la vez, por todos lados y a cualquier hora hay gente de compras (el deporte nacional) y de paseo con la familia o los amigos: hay mucha vida en la calle, tanto o mas como la que tenemos en casa, y se percibe que aprecian mucho su tiempo libre y lo disfrutan a tope. Por ejemplo, un fenomeno tipicamente japones es el "pachinko": unas maquinitas muy parecidas a nuestras tragaperras, que funcionan con unas bolitas de metal que debes comprar. En todas las ciudades japonesas abundan los locales de pachinko, llenos de estas maquinitas y japoneses enganchados a ellas. El juego es puro azar, se trata de ir insertando bolitas y que la suerte haga que caigan en unos agujeros concretos, no hay forma de dirigirlas ni controlar su direccion. Las salas de juego las hemos visto abarrotadas a cualquier hora del dia, lo mismo con amas de casa, gente joven, o ejecutivos en traje al salir de la oficina. Se quedan hipnotizados mirando a las bolitas caer, mientras la gran mayoria se fuman un cigarro. Asi que dentro de estos locales el ambiente es de lo mas insano, por el humo y por el enorme ruido que hay: imposible aguantar mas de dos minutos seguidos, y no es ninguna exageracion!!!

Como la estancia en Japon apenas sera de dos semanas, no tenemos expectativas de conocer muchos lugares. Pasamos los primeros cinco dias en Tokyo, y los siguientes los repartimos entre Kyoto, Nara y Osaka. Tokyo no es una ciudad especialmente bonita a primera vista, y al contrario que otras va gananado atractivo con cada dia que pasas en ella. Guardamos especial recuerdo del domingo en el templo Kannon de Asakusa, repleto de familias que despues de hacer sus rezos, banarse en humo purificador, y consultar su suerte, disfrutan del sol de invierno en el mercado que hay a su alrededor. La visita al mercado de pescado de Tsikuji, el mayor del mundo y donde se dice que se puede encontrar todo lo que viva en un rio, mar o lago. Y debe ser cierto, porque nos pasamos como dos horas viendo pescados de todas las clases, tamanos y colores, y la mayoria totalmente desconocidos para nosotros. Para rematar la manana, nos concedemos el lujo de un hamaiketako a base de sushi fresco en los alrededores del mercado: para chuparse los dedos!!!

Para desplazarnos hasta Kyoto, lo hacemos en tren bala (el famoso "shinkansen"). Para el que haya montado en AVE, no tiene nada especial, excepto que pasa a unos pocos kilometros del monte Fujiyama y se puede ver una panoramica de las que quitan el hipo. Pero hoy no es el caso: las nubes llegan hasta casi el suelo, la visibilidad es de solo unos metros, y poco antes de llegar a Kyoto empieza a caer aguanieve. Kyoto fue la capital de Japon durante siglos, y alli estan el antiguo Palacio Imperial y los templos mas famosos del pais. Ibamos a quedarnos solo un par de dias y al final acaban siendo cuatro.

De todos los templos que hemos visto en Kyoto, y han sido unos cuantos, el que nunca olvidaremos es el Fushimi Inari Taisha (Santuario de las 1001 Puertas): no contamos si realmente eran 1001, incluso puede que sean mas, pues ascienden majestuosamente por la montana en un recorrido sinuoso que nos costo algo mas de dos horas completar. Tambien tiene un ambiente muy especial el templo Kiyomizu y el barrio tradicional que hay en sus alrededores, lleno de tienditas de artesania y casas tipicas, con callejuelas empinadas donde te cruzas con geishas como si tal cosa. En general los templos y jardines japoneses no son especialmente vistosos, pero en el conjunto consiguen crear una atmosfera de serenidad y armonia dificiles de describir en palabras.

En Nara tenemos la suerte de ver uno de los festivales con que los japoneses celebran los cambios de estaciones del ano: en el templo Todaiji encienden unas antorchas gigantes que se dice tienen poder magico para ahuyentar los malos espiritus. Esperan hasta que se hace totalmente de noche para encender las antorchas, asi que algunos incluso acampan desde bien temprano con la manta de picnic y algo para picar en la base del templo (este esta construido en una ladera con mucho desnivel y se apoya sobre unos pilares enormes), para que cuando empieza el espectaculo les caigan encima las cenizas purificadoras.


Osaka es una urbe enorme, mucho mas imponente que Tokyo. Apenas conserva vestigios de su pasado, pero el famoso Castillo de Osaka es suficiente prueba de que alguna vez lo tuvo. Los cerezos del parque que lo rodea estan empezando a florecer y nos acabamos enganchando al pasatiempo favorito de los japoneses, que es la contemplacion y admiracion de "sakura" (la flor del cerezo). Tenemos la suerte de que acaba de iniciarse en estos dias el primer campeonato de sumo del ano, y es en Osaka, asi que nos apanamos para hacer un hueco en la agenda y alla nos vamos a pasar un par de horas viendo combates que se suceden durante todo el dia, empezando temprano por la manana con los amateurs, y llegando al momento mas esperado a ultima hora de la tarde con el enfrentamiento entre los profesionales de mas alto rango. Nos sorprende que los combates propiamente dichos duren muy poco, siendo el ritual de preparacion para la lucha la parte que mas tiempo lleva. A la salida, coincidir en el mismo vagon del metro con luchadores de sumo en su atuendo tipico ha sido todo un punto!!!

Y ya toca volverse a Tokyo para ir pensando en el proximo destino. Aprovechamos nuestra ultima tarde para ir a una sesion de teatro "kabuki" (teatro tradicional japones). De la trama, nos enteramos muy poco la verdad, pero nos hemos entretenido buscando los posibles significados a la representacion y disfrutando de la musica y la escenografia. Casi tan curioso como la propia obra, ha sido ver como gente del publico grita a los actores en los momentos cumbres de la representacion con lo que nosotros creemos son vitores pues lo hacen con todo el corazon. Estos japoneses no dejan de sorprendernos!!

Tambien la cocina nos ha cautivado, y al irnos de Japon dejamos dos amores que nunca olvidaremos: los pasteles de arroz rellenos de pasta dulce de alubia (los "daifuku" de Benat), y las empanadillas de arroz rellenas de carne (los "gyoza" de Ines). El sushi es el tercer amor, este compartido, pero que ya lo traiamos de casa. Nosotros siempre pensando con el estomago!!!